Sol. Por fin. Ha dejado de llover. Donde quiera que estés sé que tú has influido. Te has portado. No podría ser de otra forma, no había otra salida.
Tu protección sigue siendo vital para mí, aunque a veces me olvide de que estás ahí, ojeándolo todo, oteando el horizonte por si algún coche se cruza en mi camino, corrigiendo las páginas que a veces se publican sin orden ni concierto, ayudándome a calmar los nervios en situaciones peliagudas, recordándome que hay cielo después del infierno, escuchándome aunque no pueda verte, eligiendo por mí.
Hoy es un buen día. Tengo las sensación de que el invierno ha pasado. De que a partir de ahora todo va a ser diferente. De que al fin la vida me va a sonreír, aunque claro. Mis sentimientos son encontrados. A veces me pregunto cómo puedo siquiera soñar con ser felíz con este bagaje a mis espaldas. Quizá lo que pueda parecerse más a la felicidad a partir de ahora sea no pensar en ella. Soy consciente de que cada momento cuenta, que cada segundo es toda una vida, y que como tal hay que vivirlo, como alguien me recordaba recientemente.
Donde quiera que estés te agradezco las horas extras que te he obligado a hacer últimamente. Mis riesgos son tus penas. Tu memoria mi consuelo. Tus abrazos mi salvación. Nuestra buena suerte tu enhorabuena. Y mi sonrisa tu premio.
Espero no olvidarme de nada de lo que tú me enseñaste. Intentaré dar todo lo que tengo, siempre, en cualquier momento y a cualquier persona que me lo pida; prometo no cejar en el empeño de mejorar a diario, de hacer felíz a quien tengo a mi lado que se lo merece, prometo no lamentar quién soy y de dónde vengo, prometo no arrepentirme de mis actos aunque a veces sean humanos y como tales erróneos.
No tengo mala fé. No soy una mala persona por mucho que algunos extraños se empeñen en hacérmelo creer. Es eso lo que justamente lleva sucediendo tantos años, pero ahora no estoy dispuesto a volver sobre mis pasos. Soy más fuerte que antes y no voy a permitir que nadie me haga perder el tiempo.
Ahora que este mundo es insuficiente. Ahora que la ansiedad deja paso al sosiego. Ahora que la lluvia y el sol se han repartido los días. Ahora hay futuro. Ahora hay mundo. Ahora hay vida.
Ojalá te sientas orgullosa de mí. Ojalá, desde donde quiera que estés, algún dia hagas un gesto, sólo un signo para confirmar que tanta soledad mereció la pena, que los malos modos y las actitudes del pasado se quedaron ya sólo eso, en pasado, y que nunca más volveremos a perder el tiempo para estar juntos.
Sin rencores ni desavenencias.
Como si nuestras vidas se hubieran vuelto a unir...
Porque te siento muy cerca aunque haga tanto que te fuiste...
No hay comentarios:
Publicar un comentario