

Bombay Sapphire, con tónica por favor. Mar. Playa. Playas. Más Mar. Zahora me espera. Ciclistas con bocadillos de lomo con queso, anteojos en los pies, voladoras en las manos. 30 minutos de carrera contínua. Paseos por la orilla continúa de nuestra memoria.
Macaco canta. Arena de la enésima playa en los pies. Tierna. Pan con cereales para desayunar. Revisión. Bolonia, teatro para dos o para cuatro. Más mar. Más olas. Más peces de colores.
En la rampa de salida los ciclistas se agrupan. Dos novios discuten sobre la belleza de una de las chicas. Es mi segunda Estrella Damm fresquita. Un tubo, unas gafas. Peces de colores. Otra vez peces de colores. Sin drogas, en Conil. Sin botellón. Colas. Pizzas, un recuerdo para el coche. 218 euros la maldita revisión. Más olas. Olas. Mar. ¿Hacemos el Nemo un ratito más?...
Mis vacaciones han sido un peaje. Una excursión. Teatro al aire libre. Un botellón de sabor, una juerga flamenca. Jazz con pipas. Calor. Olas. Calor. Un soplo de aire fresco, un olvido sin ti, una memoria prestada, un retrato costumbrista, una pelea constante, una linterna regalo de una cena con piscina, algunos sms, ninguna lágrima, Daniel inventando palabras y de vez en cuando llamando por su nombre a las cosas, el inicio de una nueva vida.
Otro Bombay Sapphire por favor. Con tónica. Noches de ex, ex de noches. Una boda que amarga. Dos coches. Sevilla-Cádiz-Cancún. Es hora de Zahora. Nada de escribir, mi ordenador me ha echado de menos. No he tecleado ni una sílaba. Nunca fuimos cobardes pero lo cierto es que, a veces, la verdad asusta.
Un cuarto de baño rosa. Un espíritu rosa. Olas. Un traje de neopreno. Peces de colores. Bolonia al atardecer. Macaco canta con la mano 'levantá', mientras yo respiro, 15 días, pero respiro. Los bocadillos de hamburguesas con queso saben mejor si los haces tú. El parque Genovés no cierra. La tienda que nunca encontramos tampoco. Teatro en gradas metálicas. Anochece y nosotros seguimos buscando la salida.
Mis vacaciones han sido una escalera de caracol. Un viaje al infinito, un atardecer en una playa cualquiera, una prueba de fuego para corazones intrépidos. Más olas. Infinitos peces de colores. Una resaca sin borrachera. Un juego. Un principio y un final. Un todo y un nada.
2 comentarios:
Que bonitoooo.
(¿lo publicamos?)
holaaaaaaa David.... gracias.... pero mejor lo guardamos en el baúl de mi memoria...
en unos días intentaré escribirte algo más decente solo para tí .....
un besito...
Publicar un comentario